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Abriendo Puertas


 
 

Por razones ya ancestrales, los seres humanos procuramos siempre tener nuestro propio techo. Muchos construyen su casa desde la raíz, algunos la remodelan y otros tantos la compran ya construida. Al final, lo que procuramos es lograr unos espacios amables, que reflejen nuestro gusto e identidad y en los que podamos convivir cómodamente. Poniéndolo en otras palabras, aspiramos a tener ese “hogar dulce hogar”. Sin embargo, sorprende cuántas paredes y miles de viviendas existen alrededor del mundo, algunas erguidas desde los elementos más básicos y otras, por el contrario, con materiales costosos. Lo cierto es que independientemente del monto que invirtamos en la construcción de nuestros techos, eso no nos garantiza alcanzar la meta final con la que todos soñamos: llegar a casa y sentirnos a gusto. Este principio es el que, ante todo, se debería tener en cuenta al conceptuar la vivienda que vayamos a construir o comprar.

Por otra parte, ya no es un secreto cuántos extranjeros se empiezan a establecer en Panamá, adoptando este país como su nueva patria. Lo que no deja de sorprendernos es que son ellos quienes aprecian más el contacto con la naturaleza y, por lo mismo, muchas veces en la simplicidad de las cosas logran más fácilmente el añorado concepto de “hogar dulce hogar”. Muchas son las casas a las que se nos han abierto las puertas, pocas con tanto calor de hogar
como ésta.

A la entrada nos recibe un pequeño y sencillo porche con una mesa y dos sillas, claro reflejo de lo que encontraremos en el interior.

Ambientes muy sencillos, decorados con gusto y naturalidad. Es como volver a aquellas casas donde no se contrataban decoradores para definir el gusto de los inquilinos, sino donde los moradores mismos, iban poco a poco armando ese rompecabezas para terminar dándole el toque propio a su hogar.

Dividida en varias plantas, esta casa fue remodelada por sus actuales dueños, buscando sacarle el mejor provecho a los espacios y, sobre todo, a la vista. Cada ambiente está dirigido hacia el mar, evocando en cada esquina, la luz natural y la naturaleza, que terminan siendo un excelente complemento de la decoración.

En la última planta, que desde el primer plano resulta siendo la segunda, se encuentran distribuidas la sala, el comedor y la cocina conformando todas un gran salón de estar, cálido y amable.

En la planta baja, se encuentran tres recámaras, la principal, la del bebé y como la pareja ha decidido residir aquí, fuera de la ciudad, montaron su pequeño despacho aquí también.

Bajando las escaleras por el exterior de la casa, se llega a un “deck” forrado en madera teca con una pequeña piscina. El ambiente social de la casa puede resumirse en este lugar. Con pocos detalles y en forma sobria, los dueños lograron darle el carácter que buscaban cuando adquirieron la casa: disfrutar de un paisaje que les colme de paz y tranquilidad, sin más que

rodeados de naturaleza. Así se logra un hogar, dulce hogar.
 
 
 
 
 
 
Teléfonos: (507) 214-4207 / 214-6720
Abril 2006, www.vivirbien.com