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Abriendo Puertas
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Para aprovechar el paisaje circundante y por tratarse de terrenos ondulados, se escogió como punto de partida el borde de una meseta para la construcción de esta casa de campo.

Así, en la franja superior de la meseta están dispuestos los estacionamientos y la entrada principal, sin aparentar la dimensión de la casa completa. Una vez cruzado el portón principal, la magnífica vista se roba el escenario, convirtiéndose en el primer plano. Desde aquí todo el espacio luce abierto respetando el concepto inicial. Unos pasillos comunican las naves que albergan los diferentes espacios, extendiéndose abiertos hacia los costados, mientras una escalera comunica con los niveles inferiores. Al centro abajo, un patio interno distribuido en dos niveles le da un toque especial a la obra.

Recorrer esta casa de campo es como adentrase en aquellas de antaño, cuando uno no sabía muy bien qué esperar de cada espacio. La versatilidad y creatividad conque se logró darle a cada ambiente su toque personal son únicas y, aunque cada uno de los ambientes tiene identidad independiente, reflejan una sinergia que los entrelaza. A la decoración se suman los detalles arquitectónicos, que además combinan una serie de materiales naturales con modernos, siempre a la vista, logrando una composición armónica. La piedra, la laja, la teja, las baldosas coloniales, la madera, el aluminio, el hierro y la madera se observan a lo largo y ancho de la obra. Del piso superior, donde están ubicadas la recámara principal con su balcón y una secundaria con una sala de estar, se desciende por la escalera a la franja intermedia. En esta franja se encuentran, en una de las naves, la cocina, la sala y el comedor y en la otra nave, al lado opuesto, otras recámaras que incluyen las de los niños.

La franja inferior llega al patio central, que comunica con dos salas de estar totalmente independientes, tanto en estilo como en decoración. La pérgola, además de prestarse para crear una sombra en días calurosos, se proyecta como un excelente elemento decorativo.

El patio comunica, a través de una reja corrediza, con el área de la piscina que, estratégicamente ubicada, ofrece una vista sin igual. Pretender que así uno no logre el ansiado, buscado y merecido descanso es imposible. Los espacios, todos tan generosos, y el entorno natural se complementan entre sí. Claro, nada de esto se habría conseguido sin que existiera una clara comprensión de las ideas de los propietarios y el trazo final del arquitecto. El resultado: una casa

de campo donde sin duda se vive bien.
 
 
 
 
 
 
Teléfonos: (507) 214-4207 / 214-6720
Junio 2006, www.vivirbien.com