Juntos, arquitecto y futuros inquilinos, empezaron a diseñar aquello que se convertiría en lo que hoy es una realidad: una residencia de estilo campestre, pero con todas las comodidades de una vivienda de la ciudad. Habiéndola explorado, la dividí en cuerpos, que van desde el área social, al de las habitaciones, servicios varios y otro que termina por convertirse en una casa pequeña, comunicada, aunque independiente.
El vasto jardín, que rodea tanto la residencia como el área de la piscina, está apenas en elaboración pero empieza ya a tener los matices dados por personas que con gran gusto planifican y se toman en serio el ambiente que los rodeará. Observando la residencia con una debida distancia resaltan los materiales naturales que fueron aplicados: penca, madera, teja, laja y piedra principalmente, haciéndole así honor a un entorno natural.
Entrando por la puerta principal, comunicamos hacia la derecha con un bohío que le da un toque completamente campestre a la residencia. Comunicando con éste, hay una cocina de diseño especial, práctica y muy funcional. Pasando a la izquierda, una escalera conduce a un segundo piso donde se encuentra una recámara con una terraza de grandes proporciones y un balcón. La vista desde aquí es sencillamente
espectacular. Bajo la escalera se extienden dos recámaras más y, claro, las recámaras cuentan con sus
respectivos baños.
Las proporciones y dimensiones de la casa en general y de los ambientes ofrecen esa sensación de recogimiento, que solo se logra cuando se guardan las debidas proporciones entre mobiliario, decoración y espacios. |