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Carta al Lector
 
carta al lector
 

Hace veinte años, cuando se decía que en un futuro probablemente tendríamos que comprar agua envasada, la gente se reía. En ese entonces era casi impensable que este recurso tan abundante fuera a escasear o su calidad a deteriorarse. Hoy cuando menciona uno a la mayoría de gente que los bosques vírgenes, las selvas y los manglares tendrán un valor mínimamente equivalente al petróleo o al oro, resuena como algo igualmente utópico. Lo cierto es, aceptémoslo o no, que los recursos naturales son nuestro tesoro más preciado y cada día adquirirán más valor, sin mencionar su imperativa necesidad para la subsistencia de todo el ecosistema.

¿Cuántos europeos se deslumbran al poder visitar nuestro país y gozar de su “verdor”? El futuro del turismo y de las inversiones estará en países que sepan conservar la Naturaleza. Por eso sí debemos conservarla y cuidarla. Panamá es un país privilegiado en muchos sentidos, pero esto no significa que por ello debamos abusar o descuidar sus tesoros. Tampoco es cierto que su preservación sea tarea de otros; es algo que nos atañe a todos.

Entre sus múltiples riquezas naturales cuenta, por ejemplo, con la segunda reserva hídrica de Centroamérica; la cual solo se logrará mantener si le damos la importancia y los cuidados que necesitan sus afluentes, ríos y lagos. La tala indiscriminada de selvas, bosques y manglares, con el pretexto de llevar el progreso a otros rincones, carece de fundamento y, por el contrario, terminará por poner al país y su economía en grave peligro. ¡Cuidado! Avancemos, pero con pasos bien fundamentados y siempre pensando cuál es el futuro país que queremos para nosotros y nuestros hijos… ni mencionar a los nietos.