En el mundo del cine ya se ha convertido en costumbre la tendencia de involucrar grandes marcas de automóviles con personajes legendarios. James Bond no sería el súper agente al servicio secreto de su Majestad sin la infaltable compañía de su Aston Martin. El juvenil Marti McFly de seguro no habría alcanzado el futuro sin la ayuda de un DeLorean transformado en una máquina del tiempo. Y a Charlie Crocker le habría sido muy difícil realizar su fuga espectacular por las calles de Venecia sin el apoyo incondicional de su flota de Mini Coopers.
Entonces no es de extrañar que Iron Man, el súper héroe del momento, tenga como fiel compañero un bólido de cuatro ruedas, diseño contemporáneo, avanzada tecnología y una imagen que grita a los cuatro vientos la palabra “estilo”. Y el seleccionado para cumplir tan digna labor fue el Audi R8, vehículo presentado por la marca a mediados de 2007 y que fue seleccionado como el Coche Deportivo del Año por la revista alemana Autobild, toda una autoridad en la materia.
El R8 es el digno heredero de una tradición de automóviles creados para la competencia. Entre sus ancestros se cuentan máquinas que resultaron triunfadoras en las pistas más exigentes del planeta. De ahí que no resulte extraño, al darle una primera mirada a su estructura y carrocería, experimentar cierta evocación de los autos de carreras. Su diseño también parece tener una cierta influencia del Lamborghini, situación que a los expertos no les parece extraña debido a que hace unos años esta marca se fusionó con Audi.
Al momento de encender motores el R8 sigue rindiendo honor a sus fabricantes. Su motor V8, que desarrolla 420 CV de potencia, alcanza los 100 km/h en tan sólo 4,6 segundos. No es de extrañar entonces que la máquina obtenga una velocidad máxima de 301 km/h.
Pero este no es el único derroche de tecnología que Audi empleó para el desarrollo de su deportivo, con el que definitivamente entra a las grandes ligas de la gama. Además lo dotó con inyección directa de gasolina FSI, lo cual incrementa el rendimiento del motor y la eficacia en la combustión. Los frenos cuentan con pinzas fijas de ocho pistones en la parte delantera y cuatro en la trasera, mientras que en la amortiguación el protagonismo se lo lleva el sistema Audi Magnetic Ride, que consiste en una tecnología de amortiguación regulable.
De esta manera, en lugar de utilizar aceite de amortiguador convencional, se echa mano de un líquido especial cuya viscosidad es controlada por un campo electromagnético. Así es posible lograr dinámicas increíbles que permiten al conductor no sólo reaccionar ante los movimientos del vehículo, sino además adaptar la línea del tren de rodaje al perfil del camino por el cual transita. Y todo en cuestión de milisegundos.
La transmisión también tiene sus bondades, ya que en ella se ha empleado la tecnología R Tronic, reservada para los autos de competencia, gracias a la cual se puede cambiar de marcha por medio de un joystick montado en la consola central, o mediante las levas de cambios ubicadas sobre el volante. Resultado: los cambios se ejecutan de manera precisa a través de una señal electrónica y no es necesario el embrague. Esta propuesta combina lo deportivo de una caja de engranajes manual con las ventajas de un automático.
Cierra las bondades tecnológicas del R8 un sistema conocido como Quattro, desarrollado por Audi y que se ha convertido en el principal emblema de la marca. Su funcionamiento se basa en cuatro rodillos impulsores que permiten una mejor aceleración, a la vez que una mayor estabilidad. Además, dependiendo de la superficie sobre la que se conduce, el Quattro distribuye la energía continuamente entre los ejes delanteros y traseros. Esto asegura una mejor tracción y ‘agarre’ en carreteras muy lisas.
Pero no toda la gracia del R8 está en su maquinaria. Buena parte de su encanto también radica en su estética, marcada por una carrocería futurista, elaborada a partir de una aleación entre paneles de aluminio y fibra de carbono. Esto, combinado con el chasis de aluminio, permite mantener el peso del automóvil en un nivel óptimo. Se destacan en el diseño las sideblades, que evidencian aún más el origen deportivo del modelo, y el alerón trasero que se despliega automáticamente una vez se han alcanzado los 100 km/h, y se oculta nuevamente a los 35 km/h. Por supuesto, su diseño es acorde con las demás características modernas de la máquina.
Los faros traseros y delanteros cuentan con tecnología LED, la cual garantiza un bajo consumo de energía a la vez que proporciona una luz similar a la del día. Esta no es la única expresión de confort. Se le unen además el diseño ergonómico en el interior del vehículo, la silletería en cuero y los numerosos compartimentos que permiten guardar objetos. Pero sin duda lo que les robará el corazón a los señores es la propuesta del asiento del conductor, dispuesto tal cual se encuentra en un monoplaza, evocando así la cabina del piloto en un automóvil de carreras. De esta manera podrán imaginar que se encuentran al volante en una arriesgada competencia, mientras conducen plácidamente su superdeportivo al estilo Iron Man.
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