En su pasada versión, 2005, la Bienal de Arte de Panamá logró posicionarse como uno de los escenarios artísticos más sólidos e interesantes de Centroamérica. Luego de más de una década de trabajo, la directora de la Fundación Arte y Cultura, Mónica Kupfer, cedió la batuta de la organización a Walo Araújo, reconocido gestor cultural de nuestro país. Araújo fue editor y creador de la revista Mogo en los años 2000 y 2001. En los últimos años ha participado en la concepción de varias exhibiciones artísticas e históricas, y actualmente colabora con el equipo que prepara la exhibición del Museo de la Biodiversidad.
En sus inicios, la Bienal de Panamá estuvo orientada a promover la pintura y la escultura contemporáneas, y entregaba tres grandes premios elegidos por un selecto jurado. A partir de su séptima versión, Araújo planteó una nueva propuesta, basada en la inclusión de la figura del curador, manejando expresiones artísticas de vanguardia y brindando apoyo económico a todos los artistas seleccionados para la creación de sus obras. Este cambio ha sido más que un impulso positivo para la comunidad artística local que maneja arte conceptual, no comercial.
Esta octava edición viene con un año de retraso, pero por cuestiones de fondos y logística, los organizadores decidieron posponer el evento; sabia decisión partiendo desde la perspectiva de que esta edición es, sin dudarlo, la más ambiciosa de todas las puestas en escena.
Por primera vez, la Bienal de Arte de Panamá cuenta con un eje temático: la idea de la antigua Zona del Canal y las historias e imaginarios asociadas a ella. Nunca antes se ha mirado lo que significó la Zona para los panameños desde una reflexión artística. No solo apuestan por un tema, sino que incluyen, también por vez primera, la participación de artistas extranjeros.
Como todo en nuestro país se está internacionalizando, la bienal no es ajena a este boom. Los artistas seleccionados para la muestra por la curadora mexicana Magali Arriola son: Francis Alÿs (Bélgica / México), Abner Benaim (Panamá), Enrique Castro Ríos (Panamá), Donna Conlon (Estados Unidos / Panamá), Sam Durant (Estados Unidos), Aurélien Froment (Francia), Mario García Torres (México / Estados Unidos), Jonathan Harker (Ecuador / Panamá), Jonathan Monk (Reino Unido / Alemania), Roman Ondak (Eslovaquia / Alemania), Rich Potter (Estados Unidos / Panamá), Sean Snyder (Estados Unidos / Alemania), Michael Stevenson (Nueva Zelanda / Alemania), Mungo Thomson (Estados Unidos), Humberto Vélez (Panamá / Reino Unido) y Ramón Zafrani (Panamá).
Arriola ha considerado que la Bienal opere conceptualmente en dos niveles que se comunican entre sí. Por una parte, se ha convocado a algunos artistas familiarizados con la Zona del Canal a realizar intervenciones in situ que dialoguen directamente con la historia y el presente de dicho territorio. Por otra parte, la curadora ha invitado a artistas que, dado su desconocimiento de la antigua Zona del Canal, puedan proponer obras o intervenciones que, desde sus latitudes lejanas y diversas, ofrezcan una reflexión en torno a la evanescencia política y cultural de un lugar, o en su defecto generen una especulación acerca del significado de este tipo de transacciones geográficas.
La ambición de este evento no centra su mirada exclusivamente en la selección de los artistas, sino también en el amplio programa de actividades educativas. Desde una exhibición de fotografías producida por Kurt Dillon, Roger Trancik y Sam Sweezy, la cual muestra la “Ciudad Jardín”, su planeación progresista y el Canal de Panamá; un completo programa de jornadas académicas que miran la importancia del área del Canal como paisaje cultural mundial; la presentación del documental “Canal Zone” del cineasta Frederick Weisman, y el regreso a la pintura de Brooke Alfaro.
Le invitamos a mirar todo el proyecto y su calendario de actividades en www.bienalpanama.org |