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Turismo

Australia para unos pocos elegidos

 

Por Diana Herrera Rusinque.
Fotos: Voyages Hotels & Resorts.

 

Cuando los ricos y famosos deciden tomarse unas vacaciones, alejarse del mundanal ruido y entregarse a sus anchas a los placeres del descanso, ¿cuál es el destino que escogen? Muchos y muy variados, sin lugar a dudas. Pero entre ellos, uno de los más exclusivos es Australia y más exactamente las islas que se encuentran ubicadas sobre la legendaria Gran Barrera de Coral.

¿Por qué les atrae tanto este lugar? Por tres sencillas razones: la primera es que les garantizan privacidad, y eso para una celebridad es un valor agregado que merece ser tenido en cuenta. La segunda es que allí pueden sostener un encuentro único con uno de los últimos bastiones ecológicos del planeta, considerado patrimonio de la humanidad. Y la tercera es que todo esto lo pueden hacer en un ambiente marcado por el lujo. Es lo que podría considerarse ecoturismo de alto nivel.

Entre las islas que pueblan la Gran Barrera de Coral existe un grupo que capta la atención de las celebridades. Encabeza este listado la isla Kangaroo, que cuenta entre sus atractivos el exclusivo Southern Ocean Lodge, resort exquisito y provisto con todas las comodidades de la hotelería moderna. Uno de sus espacios más encantadores es el Pabellón Ospray que, además del servicio de alojamiento, ofrece una vista espectacular hacia la Bahía Hanson… y todo por módicos 1.800 dólares la noche, por persona.

Muy cerca de allí se encuentra la isla Brampton, hermoso parque nacional rodeado por aguas de un color azul intenso, amplios jardines de coral y doce playas blancas y arenosas que resultan perfectas para una apacible caminata o un picnic. Por supuesto, aquí los deportes acuáticos están a la orden del día, pero también otros más ‘terrenales’ como el tenis y el golf.

En Australia los viajeros exclusivos encuentran la que es considerada como la isla tropical más hermosa del mundo. Estamos hablando de Dunk, un paraíso en el que es posible realizar caminatas a lo largo del bosque, observar la imponente vista que ofrece la cima del Monte Kootaloo y practicar algo de snorkeling en las aguas de la playa Muggy Muggy. A estas actividades se suman otras como el remar en kayak, practicar el squash, el tenis, hacer el recorrido por una auténtica colonia de artistas locales y cabalgar en la playa. Para cerrar con broche de oro la jornada, nada mejor que disfrutar de un crucero al atardecer para contemplar la puesta del sol, acompañada de un perfecto maridaje entre quesos y vinos.

Entre tanto, en la isla Heron los amantes del buceo encuentran un destino que colma todas sus expectativas. Esta porción de tierra se encuentra sobre un cayo de corales que presenta un soberbio espectáculo de especies marinas. Quienes conocen este lugar dicen que su encanto radica precisamente en lo que no tiene: no tiene grandes rascacielos y mucho menos exploradores inoportunos. La experiencia lujosa y relajante en la isla Heron es exclusiva para sus huéspedes.

Este lugar cuenta con treinta de los mejores lugares para bucear que hay en el mundo, la mitad de los cuales se encuentran a sólo quince minutos de la playa. Al sumergirse en sus aguas es posible apreciar especies únicas como la tortuga verde y un centenar de variedades de peces, todos a cual más hermosos. Ya en tierra, la isla ofrece además el espectáculo multicolor de las aves que habitan sus bosques tropicales.

Cierra el grupo la isla Lizard, dueña y señora de 24 playas solitarias y cuarenta suites de lujo. Su plato fuerte para los viajeros radica en la pesca, ya que este es uno de los pocos lugares donde los aficionados a este deporte se dan el lujo de pescar un pez aguja negra de más de 450 kilos. Sus villas cuentan con spa privado y su restaurante, el Osprey, cambia a diario su menú, basado no sólo en productos locales sino en las riquezas que ofrece el mar.

En estas islas, sus selectos huéspedes encuentran opciones de alojamiento que no están disponibles precisamente para todos los presupuestos. Ellos pueden escoger entre numerosas opciones, que van desde alojarse en un hotel o en una villa privada, hasta alquilar una isla para ellos y sus invitados.

Entre los hoteles preferidos por los visitantes exclusivos que llegan hasta esta región de Australia se encuentra el Rae, que por 3.080 dólares la noche ofrece alojamiento, servicio de restaurante y una terapia en su spa.

En materia de villas, una de las más apetecidas es Villa Ewingsdale, un palacio de cinco habitaciones digno de la realeza, que en la temporada de verano suma a sus servicios la presencia de un chef, un automóvil Porsche Cayenne a disposición de los huéspedes y una limosina para trasladarlos al aeropuerto. Todo esto por 31.100 dólares semanales.

La Villa Ewingsdale compite de igual a igual con la casa Kalua, una de las propiedades más antiguas de Australia, que cuenta con siete habitaciones, jardines inmensos, cancha de tenis, piscina privada y, por supuesto, un pequeño campo de golf con vista al océano. En verano, su alquiler tiene un costo de 38.500 dólares por semana.

Entre las opciones de alojamiento no podemos olvidar el alquiler de una isla. En Australia están para la renta la isla Bedarra, con sus 16 lujosas villas (200.000 dólares la semana); la isla Lizard, en la que se pueden alojar fácilmente ochenta personas en sus cuarenta villas (454.000 dólares la semana), o la isla Wilson, con capacidad para doce personas (25.000 dólares la semana).

¿Le parece algo exagerado el plan de alquilar una isla? Tal vez sí. Pero imagínese por un momento despertar en un paraíso soleado, rodeado de un paisaje impactante y por la belleza del mar, atendido a cuerpo de rey y diciéndose a sí mismo: “Todo esto es mío”. Sin duda, el plan resulta tentador y esta es otra de las razones por las cuales Australia es uno de los destinos preferidos por la élite del mundo.