En una tarde soleada de Tokio, mientras la cotidianidad de la capital japonesa se desenvolvía con su habitual velocidad frenética, en el Hotel Sheraton Miyako la vida pareció detenerse por cuenta del Japan Wine Challenge 2008, el concurso de vinos más prestigioso de Asia. Todos los allí presentes querían conocer cuáles serían las marcas ganadoras de sus codiciadas medallas. Y en el podio de los vencedores hicieron presencia cuatro vinos latinoamericanos; argentinos para más señas. Dos de ellos pertenecientes a la misma marca: Trapiche.
Este viñedo, fundado en 1883 en la localidad de Godoy Cruz, Provincia de Mendoza, se hizo merecedor de dos medallas de plata en el prestigioso campeonato, que contó con la participación de más de 1.700 vinos, provenientes de 27 países. Y lo logró gracias a dos de sus productos mimados: el Broquel Malbec 2006 y el Trapiche Oak Cask Malbec 2006.
El primero es un vino variedad Malbec 100%, producido a partir de viñedos que tienen más de 25 años de vida y cultivados en altitudes que van de los 900 a los 1.200 metros de altura sobre el nivel del mar. Su proceso de fermentación y maceración se llevó a cabo en pequeñas piletas de cemento, a temperaturas entre los 23°C y los 25°C. Esto durante 25 días. Posteriormente fue sometido a la etapa de crianza en barricas nuevas de roble francés, por un periodo de quince meses.
El resultado de estos procedimientos, realizados con la meticulosidad y el rigor de un experimento científico, pero a la vez con la delicadeza que demanda una obra de arte, es un vino de un intenso color rojo y reflejos de rubí, que emana los aromas a mermelada de los frutos del bosque y el licor, con un toque elegante de humo, vainilla y chocolate. Al beberlo, inicialmente produce un ataque dulce en boca con taninos de gran cuerpo, para prolongarse en un final largo y agradable.
Su compañero de logros, el Oak Cask Malbec 2006 ―también conocido como Malbec Roble―, es un vino producido a partir de viñedos cultivados entre los 750 y los 1.100 metros de altura sobre el nivel del mar, e igualmente fermentado y macerado durante más de 25 días. A diferencia del Broquel Malbec, su crianza se realizó durante un periodo de doce meses, en barricas de roble francés y americano. Por tal razón, se caracteriza por un intenso color rojo violáceo, y sus aromas dulces a moras y ciruelas, con un toque de humo y vainilla. Al llevarlo a la boca es fácil percibir su textura aterciopelada, así como su final dulce y largo.
Sin lugar a dudas los logros obtenidos tanto por el Oak Cask como por el Broquel son motivo de orgullo para la casa Trapiche, que se precia de ser la marca de vinos argentina con mayor presencia en el mundo. Después de todo, sus productos llegan en la actualidad a más de ochenta países. Pero cabe aclarar que este no es el único reconocimiento que ha recibido la empresa en los últimos años; sin ir muy lejos, en 2006 obtuvo por segunda vez el premio a la mejor bodega argentina en el concurso Wine and Spirits Competition, realizado en Londres.
Estos galardones dan buena cuenta de la calidad de los vinos elaborados en las bodegas de Trapiche, que se caracterizan por ser afrutados y con una gran concentración de aroma y color. Todos ellos son fermentados en barricas de roble, dentro de las cuales se lleva a cabo la simbiosis perfecta entre la fruta y la madera. A su calidad también contribuyen las características de los suelos argentinos, y el trabajo cuidadoso de los cultivadores y recolectores de la uva, pero también los adelantos tecnológicos involucrados en el cultivo de la vid.
Por poner un ejemplo, para el cultivo de la uva en las mil hectáreas de viñedos que conforman la gran familia de Trapiche, se recurre a la toma de imágenes aéreas (airborne imaging), la cual brinda la posibilidad de identificar secciones del terreno que comparten el mismo vigor. Este conjunto de datos le permiten al cultivador tomar decisiones más acertadas en cuanto al manejo del riego, el manejo de la canopia y la realización de muestreos más precisos. Esta tecnología no remplaza en absoluto los procesos tradicionales para el cultivo de la uva; simplemente los complementa.
El resultado de esta combinación entre los desarrollos tecnológicos y los conocimientos ancestrales es un portafolio de vinos que, además de los galardonados en Japón, también incluyen el Trapiche Medalla, el Trapiche Malbec Single Vineyard, el Trapiche Iscay y el Trapiche Varietales. Todos exquisitos. Todos con su personalidad y sabor en boca propios. Todos herederos de una tradición que ya supera los 125 años de historia y que fue reconocida con las medallas de plata obtenidas en el Japan Wine Challenge 2008. |