Hasta hace unos años, la idea del descanso y la relajación estuvo relacionada exclusivamente con el concepto de los resorts, los destinos paradisíacos y las comodidades de la sociedad moderna. Pero a medida que los seres humanos se vieron cada vez más golpeados por el veloz transcurrir de la vida cotidiana y el afán por las conquistas materiales, volvieron sus ojos hacia alternativas que les garantizaran no sólo la renovación física, sino también la mental y espiritual.
Es allí donde encontraron su campo de acción las vacaciones holísticas, también conocidas como retiros terapéuticos, que brindan experiencias, tratamientos y terapias tendientes a recuperar el equilibrio de mente, cuerpo y espíritu, pero que también conducen a sus practicantes al conocimiento profundo de sí mismos.
A pesar de que se ha querido presentar este tipo de descanso como una novedad del siglo XXI, lo cierto es que ha estado presente en la historia de la humanidad desde tiempos remotos. Para comprobarlo basta recordar el retiro que hizo Moisés en el Monte Sinaí; o los cuarenta días y las cuarenta noches que Jesús permaneció en el desierto antes del inicio de su vida pública. En los años 60 y 70, estas actividades se relacionaron con el movimiento hippie, su mensaje de paz y amor, algo de pan de centeno y mucho de marihuana.
Hoy la oferta de retiros terapéuticos es tan amplia y variada como las necesidades y gustos de quienes acuden a ellos. No obstante, todos comparten características comunes: sesiones de meditación y relajación, tratamientos alternativos (yoga, Ayurveda, hidroterapia y otras técnicas orientales), asesoría en nutrición natural y una indispensable integración con la naturaleza. Después de todo, el entendimiento del mundo que nos rodea es el primer paso para entender nuestro mundo interior.
El resultado de estas vacaciones holísticas se traduce, en primera instancia, en una sensación de relajación y bienestar, el cual conduce al ser humano hacia un lento desarrollo físico, mental y emocional, que lo lleva a pensar de forma diferente y a establecer sus verdaderas prioridades en la vida.
En el plano de la salud, trae como consecuencia una reducción del estrés, el balance del sistema nervioso central, el fortalecimiento del sistema inmunológico y una contribución generalizada al bienestar, la felicidad y la longevidad.
Incluso un estudio realizado por la Universidad de Harvard determinó que el 55% de las mujeres participantes en uno de estos retiros, todas ellas con problemas de infertilidad, fueron capaces de concebir un bebé en un periodo inferior a seis meses después de finalizado el programa. De las que no participaron en él, sólo el 20% logró quedar en embarazo.
La explicación que dan los especialistas con respecto a este tema es que las personas que presentan infertilidad manejan un alto nivel de estrés, similar incluso al de los pacientes que se someten a cualquier tipo de tratamiento contra el cáncer. La constante tensión y la ansiedad podrían llegar a afectar negativamente y de forma significativa la capacidad de estas personas para tener un hijo.
Como mencionábamos anteriormente, hoy existe un viaje holístico adecuado para cada tipo de persona. Están los que (como el realizado por Nixi Pae en el Perú) van en busca de la sabiduría ancestral para alcanzar la salud física y espiritual de sus viajeros. Se trata de una jornada, en pleno corazón de la Amazonia peruana, que conduce a una reconexión con la Madre Tierra, la cual se lleva a cabo a lo largo de una semana e involucra tres ceremonias de ayahuasca, un tipo de tratamiento que se realiza en la zona desde hace 5.000 años. (www.nixipae.com).
Otras alternativas tienen una tendencia más espiritual, casi religiosa. Tal es el caso de Vipassana Trust, comunidad con presencia en Asia, Estados Unidos, Europa, Australia y África, que se basa en las técnicas de meditación Vipassana, propias de los templos budistas. Durante diez días sus huéspedes deben convivir en absoluto silencio, participar de las actividades de la comunidad y realizar sesiones privadas de meditación para centrar su mente, cuerpo y espíritu (www.dhamma.org). En esta misma línea se ubica el Monasterio Tibetano Budista de Kagyu Samye Ling en la frontera escocesa, donde las actividades del templo, la oración y el trabajo comunal se conjugan con estudios dirigidos, charlas, sesiones de meditación grupales y retiros personales (www.samyeling.org).
Finalmente, están los que combinan la espiritualidad con las actividades lúdicas. En esta categoría se destaca el Centro del Sol, en el sur de Francia, donde además de participar en cursos de desarrollo personal, yoga, Ayurveda y cocina vegetariana, también es posible emprender recorridos en bicicleta por esta bellísima región, cabalgatas y baños en el río (www.thesuncentre.com).
Otro recomendado es Skyros, un pequeño refugio ubicado en la isla griega del mismo nombre. En él los visitantes pueden escoger entre más de 200 cursos, que van desde las tradicionales sesiones de yoga, hasta jornadas que les permiten relacionarse con experiencias nuevas para ellos como escribir, navegar, hacer cerámica o incluso bailar salsa (www.skyros.com). Sus tratamientos pueden resultar poco convencionales para la tendencia de los viajes holísticos, pero responden al principio básico de este estilo de vida: dejar de lado las preocupaciones del pasado y del futuro, olvidarse de la infelicidad y permitir que la vida fluya con facilidad y alegría. |