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Abriendo Puertas

Luz más color: la fórmula perfecta

 

 

 

En plena zona de Dos Mares, en Ciudad de Panamá, es posible encontrar un oasis que le rinde tributo al buen gusto, la luz, el color, el arte y el interesante contraste que conforman el mar y la arquitectura de la capital panameña.

Se trata de un apartamento de espacios generosos, dispuesto para el confort y la tranquilidad de sus habitantes. Es una residencia que, si bien se ajusta a las máximas del diseño de interiores, no se antoja fría y distante, como tantas otras que han sido ideadas por la mano de un conocedor que no necesariamente es su propietario. Aquí, en cada rincón se percibe la presencia de sus dueños: sus gustos, su personalidad y ese sello único que identifica a cada quien.

Lo primero que llama la atención en este lugar es la disposición de las áreas, abiertas a la manera de una gran galería de arte. La impresión no es gratuita: sus propietarios son amantes de las expresiones artísticas, por lo cual decidieron sacar provecho de los amplios espacios abiertos y las grandes paredes, para privilegiar la ubicación de sus pinturas y esculturas, que se pueden apreciar en todo su esplendor desde diferentes ángulos, incluida la terraza exterior.

Por tal razón, el recorrido a lo largo de la propiedad se convierte en un viaje maravilloso a través de los trazos, el color y la inspiración de las obras, que se integran a la arquitectura sin agredirla; sencillamente la complementan.

Con el fin de destacar aun más la creación artística, el apartamento fue diseñado con una paleta de colores monocromática en los muros y pisos, que de esta manera se convierten en lienzos sobre los cuales se destacan los detalles de la decoración. A pesar de esta característica, la propiedad no resulta monótona en absoluto. Porque cuando la vista menos lo espera, de pronto la paleta uniforme se ve interrumpida por una presencia intempestiva de color, ya sea por una pared pintada en una tonalidad diferente ―como ocurre en el caso del comedor, dominado por un morado intenso―, por un hermoso sillón rojo ―en la habitación principal encontramos uno de marcada tendencia contemporánea― o por un detalle decorativo como los cojines color vino que descansan sobre el sofá del gran salón.

Así, el apartamento aprovecha de manera creativa uno de los conceptos básicos en el diseño de interiores: el color. La segunda, la luz, también tiene una presencia importante en los diferentes ambientes. Bien lo dice la propietaria de la residencia, quien además cuenta con una licenciatura como diseñadora: “Luz y color son la fórmula perfecta, porque ajustando los dos factores puedes crear sensaciones placenteras aun en espacios mínimos o asfixiantes”.

Las percepciones agradables se multiplican, ya que la iluminación destaca aquí y allá detalles que no pueden pasar inadvertidos al ojo humano: las pinturas que cuelgan en las paredes de todas las estancias; el jardín de estilo oriental, que brinda un vínculo con la naturaleza en el gran salón; e incluso la terraza exterior, que le da un aire intimista y acogedor.

Esta terraza es la razón principal por la cual el apartamento fue adquirido por sus actuales propietarios. Desde ella es posible apreciar en un primer plano la ciudad y en el trasfondo el inmenso mar azul. La combinación no es gratuita y obedece al deseo de sus dueños de disfrutar de una vista que combinara los dos elementos, y no de una centrada exclusivamente en el océano. Después de todo, en la noche este se convierte en una gran mancha negra y pierde su encanto. Al tener como complemento las luces de la ciudad, la gran terraza garantiza siempre un punto de observación interesante; que, a propósito, no es el único, ya que todas las áreas de la propiedad tienen amplios ventanales a través de los cuales se puede apreciar una vista magnífica.

En materia de decoración, podríamos decir que su concepto es bastante ecléctico, ya que reúne piezas de mobiliario que han sido adquiridas por la familia durante los viajes realizados a lo largo de los últimos quince años, y en las cuales se combinan piezas clásicas con otras de corte contemporáneo. Entre ellas es posible apreciar verdaderas joyas, como muebles traídos de Indonesia o el comedor de estilo Chippendale, originario de Yakarta. Sean de ayer o de hoy, en los muebles se destaca el protagonismo de la madera, elegida en esta propuesta por su nobleza y capacidad de brindarles calidez a los ambientes.

Analizando el apartamento en su conjunto, saltan a la vista varias conclusiones. La primera, que los espacios ideales son aquellos que comunican en cada detalle la historia y los gustos de quienes los habitan. La segunda, que no se debe tener miedo al eclecticismo en la decoración. Simplemente, hay que tener el buen gusto y encontrar el equilibrio para mezclar de manera adecuada sus posesiones más valiosas, de manera tal que con ellas logre transmitir esa sensación de calidez e intimidad que hace de una habitación un lugar acogedor. La tercera, y quizá la más importante, que la combinación de la luz y el color en las proporciones precisas puede transformar una estancia sosa y fría en un ambiente dispuesto para el deleite de quienes se encuentran en él. Esta residencia de la zona de Dos Mares cumple a cabalidad con estos requisitos y constituye un espacio en el que, sin duda alguna, resulta placentero vivir.