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Banyan Tree Corniche Bay
 
Arquitectura

Banyan Tree Corniche Bay

 

 

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Una línea sencilla en su inicio que luego evoluciona para fluir en formas curvilíneas, tal fue el concepto a partir del cual la sociedad de arquitectos Foster & Partners estructuró un impactante proyecto arquitectónico: el complejo hotelero Banyan Tree Corniche Bay, en las Islas Mauricio, sobre el Océano Índico.

El resultado de su iniciativa es un conjunto integrado por villas que se antojan orgánicas y se conjugan con la naturaleza circundante, fusionándose en una interacción perfecta con el bosque tropical y el mar azul que las rodea. Esta es la razón por la cual sus diseñadores hicieron la apuesta por las líneas curvas mencionadas, presentes en los techos de las propiedades, ya que con ellas se rinde tributo a la geografía ondulante del lugar.

Resulta exótico, por decir lo menos, apreciar un desarrollo arquitectónico de estas características surgido del estudio de Foster & Partners. Después de todo, la tradición de la firma se ha centrado en las grandes estructuras de cemento, presentes en urbes tan importantes como Beijing, en China. En ese orden de ideas, el desarrollo de Banyan Tree Corniche Bay casi pareciera un capricho, una concesión que se permiten los arquitectos para alejarse de los materiales tradicionales y explorar escenarios diferentes.

Sin lugar a dudas, las Islas Mauricio les brindaron una oportunidad única de hacer este capricho realidad. Todos los materiales utilizados en la estructura de las villas, empezando por la madera y la roca volcánica, crecen en medio de la frondosa vegetación tropical del área. Además, las características de la región sirvieron de fuente de inspiración para la creación de los diversos espacios.

Por eso, la vegetación tropical es protagonista en cada una de las villas, dotadas con espesos jardines perfectamente diseñados, que les recuerdan a los habitantes que no se encuentran en medio de la jungla de asfalto, sino de la jungla real. Además, el clima favorece la construcción de viviendas de techos elevados, en las que resulta reconfortante resguardarse del calor del sol. Y el agua, representada por el océano de color turquesa que rodea la isla, constituyó el marco de referencia para la localización de las propiedades: todas, sin distinción alguna, miran al mar a través de sus inmensos ventanales y permiten de esta manera el infinito deleite de los sentidos.

Lo mejor es que todos estos propósitos además cumplen con la exigencia de cualquier proyecto destinado a los viajeros de primer nivel: ser la expresión máxima del lujo. Sólo que aquí lo exquisito se conjuga con la esencia misma de la naturaleza; por tal razón, los arquitectos de Foster & Partners han decidido cobijar su propuesta bajo el concepto de “discreción e inteligencia ambiental”.

Dentro de esta definición también cabe su propósito de hacer de Banyan Tree Corniche Bay un desarrollo ambientalmente responsable, en donde es posible la recolección de aguas lluvias para reciclar, el uso de la energía solar en servicios que incluyen los automóviles eléctricos en los cuales los huéspedes pueden movilizarse a lo largo y ancho del resort, y la inclusión de sistemas de alta eficiencia que permiten recuperar áreas devastadas por la mano del hombre.

Eso en lo que toca de puertas para afuera de las villas. En lo referente a su interior, se encuentran dotadas con las máximas comodidades posibles, ya sea que se trate de una propiedad de 540 m², o de una de las más grandes, de 930 m². Por supuesto, el elemento fundamental en todos sus espacios es la madera que enmarca las habitaciones, el gran salón, el deck de yoga, el jacuzzi, el home theater exterior, la piscina privada que asemeja un espejo de agua proyectado hacia el horizonte, el cuarto de lectura, el de relajación, el baño y el spa.

Pero si bien las villas son uno de los aspectos más importantes del proyecto, no son el único. Las complementan un hotel y spa: el Banyan Tree Hotel, así como un espectacular campo de golf de nueve hoyos diseñado por Gary Player, ganador de 163 torneos profesionales en el mundo y quien ha estado a cargo del diseño de más de 250 campos aclamados internacionalmente.

El bono adicional corre por cuenta de la mano prodigiosa que dio vida a las Islas Mauricio, ya que además del mar y la exuberante vegetación, los huéspedes se encuentran con tesoros naturales como la montaña Morne Brabant, una de las maravillas seleccionadas por la Unesco para ser Patrimonio Natural de la Humanidad, y los corales que se ocultan bajo las aguas del Océano Índico. Todos elementos que se conjugan para dar vida a un proyecto arquitectónico que sin duda replanteará el concepto de los alojamientos de lujo.

www.cornichebay.com