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El dios blanco del Egeo
 

Hoteles

El dios blanco del Egeo

 

Por Diana Herrera Rusinque.
Fotos: Hotel Katikies

El dios blanco del Egeo
El dios blanco del Egeo
El dios blanco del Egeo
 

Que Grecia es un destino paradisíaco, de eso no hay duda. Al país lo rodea un aura de misterio y nostalgia heredada no sólo de su tradición y su historia, sino también de esa fascinación del hombre por las deidades del Olimpo. Si ellas hubiesen existido, con seguridad habrían descendido a la tierra para hospedarse en el Hotel Katikies, en la isla de Santorini.

Sin duda, se trata de un alojamiento digno de dioses, que irrumpe en el paisaje griego con su impecable presencia blanca, fiel a la tradición arquitectónica del país. Resulta deslumbrante, por decir lo menos, observar el contraste entre su aspecto inmaculado y el azul intenso del mar que lo rodea: el Egeo. No es exagerado asegurar que tal visión corta la respiración y lleva la mente y el espíritu a un estado de reconciliación total con todo lo que los rodea.

El Katikies no surgió de la nada; más bien es el resultado de un proceso de restauración arquitectónica al que fue sometida una antigua construcción de la isla. De ahí que no sea extraño que, al observarlo, la mente evoque las pequeñas viviendas griegas con muros de cal que suelen aparecer en los libros de geografía e historia bajo el capítulo “Grecia”.

Los arquitectos quisieron conservar esa herencia y lograron su cometido a cabalidad, con las paredes blancas y las líneas sencillas, pero también por medio de una estructura geométrica de desniveles que da lugar a un laberinto que conduce a pasillos, pérgolas y terrazas. De esta manera el Hotel Katikies no sólo rinde tributo a la arquitectura griega, sino que se dispone para ofrecer todo tipo de encantos a sus huéspedes.

El hotel no es grande. No se puede comparar con las gigantescas moles que se encuentran en ciudades como Nueva York o París. Y precisamente allí radica uno de sus principales tesoros. Su invitación es hacia la relajación y la simplicidad, en la más absoluta intimidad. Casi se presenta como un refugio que brinda a sus invitados la oportunidad de sentirse como los únicos habitantes de la Tierra y dueños absolutos del imponente paisaje azul del Mar Egeo.

Su situación geográfica contribuye a esta sensación. El hotel se levanta sobre un acantilado de cien metros de altura, cuyas rocas reciben incesantemente los golpes de las olas del mar. Así se antoja como un destino para ermitaños. Pero ermitaños que viven con estilo y que disfrutan de las cosas buenas de la vida.

Esta ubicación privilegiada le permite garantizar a los ojos de sus huéspedes el disfrute continuo del panorama griego sin importar el área donde se encuentren. Ya sea en cualquiera de las dos piscinas, conformadas por calderas volcánicas sumergidas; en alguno de los tres restaurantes, en el spa, en el jacuzzi al aire libre o en las 22 habitaciones, ellos pueden apreciar la inmensidad del mar azul, como si se tratara de un lienzo que pareciera no tener fin.

Los diferentes servicios del hotel fueron dotados de tal manera que garanticen esta vista privilegiada. Las piscinas, por ejemplo, se ubican en una terraza que da la sensación de prolongarse sobre el mar. En cuanto a las habitaciones, todas están provistas de terrazas dispuestas para la contemplación. Y hablando de la gran suite, la Suite Katikies, cuenta con un salón que parece más un bar al aire libre.

Los restaurantes no se quedan atrás. En ellos, a la par con las delicias de la gastronomía mediterránea, los sentidos pueden deleitarse con el paisaje que se asoma a través de las azoteas o desde la piscina. La única excepción a la regla es el restaurante White Cave, una opción más intima que se encuentra dentro de una cueva natural y con capacidad sólo para tres mesas. Ya se imaginarán lo difícil que es conseguir una reservación.

En cuanto a la atmósfera que se respira en el Hotel Katikies, también rinde tributo a la simplicidad griega pero no al minimalismo. Es la razón por la cual las paredes y el mobiliario de líneas sencillas se ven interrumpidos por la presencia de elementos decorativos como las antigüedades y el mármol, empleados con sabiduría para no saturar los ambientes.

Por su ubicación estratégica, su arquitectura refinada y su estilo exquisito, el Hotel Katikies ha recibido reconocimientos importantes en el mundo de la hotelería, incluida su selección como uno de los Mejores Hoteles en el Mundo por parte de la revista Travel & Leisure y la denominación como el Mejor Pequeño Hotel de Lujo en 2005 por el grupo The Leading Small Hotels of the World. A estos reconocimientos se unen los de sus huéspedes, que no dudan en catalogarlo como uno de los mejores refugios románticos del momento. Y si ellos lo dicen, debemos creerles; después de todo, el cliente siempre tiene la razón.

Hotel Katikies
Oia, Santorini 84702, Cyclades Islands, Grecia.
Tel. 302 286 071 401
info@katikies.com
Tarifas: Desde US$720 por persona la noche.
www.katikies.com