Una de las cuatro Antillas Mayores del Caribe es una isla que en tiempos remotos recibió el nombre de Borinquen y que dadas sus incalculables bellezas naturales más tarde fue bautizada como Puerto Rico. También se le conoce como la ‘Isla del Encanto’; y encantadora es, de eso no hay duda.
La isla se halla justo en medio del Océano Atlántico y el Mar Caribe, lo que le permite ofrecer a sus visitantes 500 kilómetros de playas de arena blanca y aguas cristalinas, perfectas para los buzos que pueden apreciar sus riquezas marinas con una visibilidad que alcanza los treinta metros de profundidad. También posee una variedad de ecosistemas, que incluye bosques tropicales y zonas semidesérticas, donde habitan diversas especies animales y vegetales.
Por su parte, el hombre ha contribuido al encanto que caracteriza a Puerto Rico, realizando construcciones majestuosas, entre las que se destacan algunas que datan de la colonia, cuando la isla se pobló de iglesias y fortalezas dispuestas para protegerla del ataque de los bucaneros.
La visita a Puerto Rico debe comenzar por su principal centro urbano: San Juan. Fundada en 1521, es la ciudad capital más antigua de Estados Unidos, donde los viajeros pueden encontrar auténticas joyas arquitectónicas de los siglos XVI y XVII. La más impactante de todas es el Castillo San Felipe del Morro, que en 1539 era apenas un pequeño fortín y que con el paso de los años vio ampliar su estructura hasta convertirse en la fortaleza que es hoy.
Dada su importancia histórica, el Castillo fue elevado a la categoría de Patrimonio Mundial de la Humanidad por parte de la Unesco, reconocimiento que comparte con otras edificaciones de la isla como el Fuerte de San Cristóbal, construido en 1634 con el propósito de proteger a la ciudad de los ataques que podría recibir por tierra.
Otras construcciones dignas de mención son La Fortaleza, actual sede de la Gobernación de Puerto Rico y que ostenta el privilegio de ser la mansión ejecutiva más antigua de América; y Casa Blanca, la residencia por excelencia del sector histórico del Viejo San Juan, que hoy alberga el Museo de Casa Blanca, donde es posible apreciar objetos propios de una familia de los siglos XVI y XVII, y el Museo Etnohistórico del Indio Taíno.
Esto en lo que respecta a las edificaciones más tradicionales, porque al ser Puerto Rico una tierra de contrastes, también dispone para el visitante de edificaciones modernas entre las que se destacan los lujosos resorts, que han contribuido a la popularidad de la isla como un destino turístico de primer nivel.
Se trata de construcciones que aprovechan las bondades del territorio boricua en toda su extensión para dar la oportunidad a la vista de apreciar las bellezas naturales del país. Por supuesto, dan la cara al mar y de esta manera abren la posibilidad de disfrutar una amplia variedad de deportes náuticos como el buceo, el snorkeling, el windsurf y la pesca deportiva.
Algunos de ellos disponen de extensos campos de golf, considerados entre los mejores del mundo. Tal es el caso del escenario dispuesto en el Hyatt Dorado Beach, incluido en el listado de los cuatro más importantes del planeta y que fue construido a partir de un diseño desarrollado por el legendario Robert Trent Jones. En su Campo Este se destaca el ya reconocido Hoyo 13, que se ha convertido en un desafío para los golfistas más experimentados, ya que se encuentra entre estanques y finaliza en el Océano Atlántico. Conquistarlo es toda una prueba de pericia y experiencia con los palos.
Fuera de los escenarios deportivos, el turista que llega a Puerto Rico debe aprovechar la oportunidad para recorrer sus reservas forestales. Son veinte, pero entre las más importantes se encuentran el Bosque Nacional del Caribe, de 11.000 hectáreas de extensión; Guajataca, con cuarenta kilómetros de caminos para hacer senderismo; y el Bosque Estatal de Guánica, que tiene el no despreciable récord de ser hábitat del mayor número de especies de aves en la isla.
Pero no sólo en las reservas naturales Puerto Rico se permite el lujo de brindar espectáculos naturales dignos de observar. Como pocos lugares en el mundo, la isla cuenta con tres bahías bioluminiscentes, que son sencillamente alucinantes: La Pargüera, otra cerca de la costa de Vieques y una tercera en el municipio de Fajardo.
Gracias a todos estos atractivos, Puerto Rico es un destino de obligada visita. Se trata de una isla encantadora en donde se conjugan los elementos del mejor de los refugios caribeños. En ella es posible encontrar bellezas naturales, cultura, una gastronomía exquisita, deportes náuticos, un mar siempre cálido y dispuesto a cobijar en sus aguas a todo aquel que desee sumergirse en él, y complejos turísticos que tratan a sus huéspedes a cuerpo de rey. Así que no lo piense dos veces e inclúyala en sus planes de viaje más próximos.
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