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134 Red Farm
 

Abriendo Puertas

134 Red Farm

 

Texto y producción: Mariana Rapoport.
Fotos: Juan Hitters/Surpressagencia.com

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De tan bello parece una ilusión óptica. Todo está meticulosamente preparado para encantar, desde la arquitectura exterior, empapada en una reinterpretación original del estilo “Rancho pampeano” hasta la huerta orgánica donde se cultivan aromáticas; desde el estanque donde todas las tardes llegan volando decenas de patos silvestres hasta la galería con un hogar donde se arma ese fueguito adorable para doblegar al frío durante las tardes frías. También es cierto que esta fórmula de perfección podría tener su lado negativo, y que de tan perfecta, sucediera que ninguno de sus habitantes pudiera disfrutar sin protocolo de la vida de campo. Pero nada de eso sucede en esta magnífica chacra ubicada en Monte, a 100 kilométros de Buenos Aires. Además de escenográfica es vivible, cómoda, confortable.

Todo esto es mérito del arquitecto Daniel Szlezinger (autor de varias obras en Villa La Angostura, incluyendo Las Balsas), responsable de la arquitectura y decoración de todo el conjunto edilicio que incluye una flamante casa principal de 330 metros cuadrados con tres dormitorios, una casa de visitas de 70 m2; un Pool House con parrilla interior de 90 m2 y un galpón de monturas de 40 m2, construidos, en varias etapas, a lo largo de estos últimos cuatro años, en un mismo lenguaje y paleta de colores.

“Exteriormente podría decirse que tienen la tipología del “rancho pampeano”, pero las resoluciones interiores son eclécticas, tomando básicamente como modelos las casas de la Provenza  francesa y la Toscana italiana”, explica Szlezinger, quien optó por usar materiales tradicionales de las construcciones rurales como mampostería común, techos de chapa ondulada, revoques finos y alisados de cemento, “porque están probados en su vida útil, y son acordes a las posibilidades de la mano de obra local” combinados con carpintería de demolición.

La paleta de colores puede pasar de del rojo naranja en los exteriores hasta un verde limón en uno de los dormitorios para apagarse, y hasta volverse blanca en el living.”Elegí la paleta teniendo en cuenta la luz del lugar -en general, es intensa, propia de una zona tan abierta. Tenía la posibilidad de usar colores intensos sin que ello “redujera” los ambientes o resultara demasiado agobiante. Por lo tanto, sacamos provecho de esa situación y nos deleitamos usando colores más difíciles de aplicar en situaciones urbanas”.

Szlezinger siempre tuvo en claro que quería que se pareciera a una casa antigua  de campo reciclada, pero con un “toque de contemporaneidad”. La decoración tiene un toque justo de teatralidad, y es “sumamente ecléctica, armada con elementos autóctonos, contemporáneos, de otras culturas y diferentes épocas, con fuertes definiciones provenientes de la arquitectura misma como cielorrasos de durmientes, de machimbres a la inglesa, bóvedas cruzadas y carpinterías de demolición”.

A medida que se iba construyendo la casa, Szlezinger iba resolviendo el equipamiento interior, a tal punto que cuando la entregó tenía hasta las toallas colgadas, sin exagerar. “Cuando estoy planeando una decoración, la cabeza se sintoniza en un switch (n de r canal) determinado que hace que “vea” realmente las cosas que son necesarias. Y van apareciendo en los remates, en las compraventas, en anticuarios, en negocios de decoración, en cualquier lado.  Siempre esto va acompañado de algunos muebles “básicos” muy tranquilos que sirven de fondo neutro como sofás y bibliotecas”. Para Szlezinger, una decoración está lograda cuando “No se nota la intervención del “decorador”, cuando parece espontánea”. Lo que jamás haría? Su definición es tajante:”Ni decoraciones ni obras que aparezcan como “pretenciosas” o “ lujosas”, y que en definitiva sólo sirven para poner en evidencia la falta de gusto”.

Claves del estilo
*Los espacios fueron diseñados prácticamente con recursos tradicionales a la manera académica, es decir estudiando cada interior con su planta y sus vistas como si fueran fachadas interiores, en general estableciendo ejes de simetría ( a veces rotos), y ejes de vinculación con el resto de los espacios.

*”Me gustan estilos de lo más variados. Muy contemporáneos y con objetos antiguos en la ciudad. Más clásico y descontracturado en el campo. En general, con un toque de teatralidad o escenografía (visuales controladas, perspectivas con remates, recorridos preestablecidos entre ambientes). Pero siempre priorizando materiales, texturas, colores”.

*”Me gusta rodearme de objetos étnicos, o de autor, que sean naturales y genuinos aunque no sean valiosos. Me gustan los objetos usados en contextos distintos a los que fueron concebidos originalmente (como ruedas de carro como adornos, vías de tren usadas como techo).

*”Trato jamás hacer cosas que aparezcan como “pretenciosas” o “ lujosas”, y que en definitiva solo sirven para poner en evidencia la falta de gusto.”

*”Colecciono de todo: creo que cualquier objeto, por más feo que parezca individualmente, toma otra perspectiva si se agrupa con otros de las mismas características. Junto desde cajas de cuero, vidrios de los años 20 y 30, textiles étnicos, hasta herramientas antiguas”.