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Bal Harbour 33154
 

Turismo

Bal Harbour 33154

 

Por Diana Herrera Rusinque.
Fotos: CD Comunicaciones.

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Si 90210 es el código postal asociado con el glamour y el lujo de Beverly Hills, 33154 cumple la misma función en la costa este de Estados Unidos. Este número está ligado al refinamiento y la elegancia de un destino preferido por los personajes más adinerados del planeta: Bal Harbour Village, en Florida.

Se trata de una comunidad relativamente joven, creada en 1926, y no muy grande ―su área apenas alcanza los 2,5 km²―, pero que en esencia reúne las tres características fundamentales en un destino de lujo: unidades residenciales de primera línea, hoteles de categoría diamante y una actividad comercial basada en las marcas más exclusivas del mundo. No es de extrañar entonces que por sus calles se vean desfilar figuras de la talla de Sophia Loren, Bob Dylan, Shakira, Julio Iglesias, Jennifer López, Oscar de la Renta o Roberto Cavalli.

La idea de dar lugar a una exclusiva comunidad ubicada entre la Bahía de Biscayne y el Océano Atlántico fue del industrial Robert Graham y sus socios, quienes para fundarla escogieron precisamente este terreno que en el pasado había servido como asentamiento militar para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Bien pronto las barracas y los vehículos militares fueron substituidos por lujosas propiedades, rodeadas por la exuberante vegetación tropical de Florida, y automóviles de lujo que hacían clara referencia al estilo de vida de los nuevos residentes.

Rápidamente millonarios de todas las procedencias volvieron sus ojos hacia Bal Harbour, seducidos no sólo por sus obvios atractivos físicos sino además por su clima, que les resultaba ideal para escapar de las intensas temporadas de frío invierno. La pequeña localidad no fue inferior a sus expectativas y puso a su disposición hoteles de primer nivel habilitados para cumplir hasta el más leve de sus caprichos.

Esa tradición de exquisita sofisticación se ha hecho extensiva hasta el día de hoy y ha consolidado a Bal Harbour como una de las zonas más lujosas del mundo, comparable sólo con Beverly Hills o Saint Tropez. Los hoteles y establecimientos de ayer no son los mismos de hoy y han cedido su espacio a nuevos atractivos que han sabido rendir tributo al glamoroso encanto de este distrito.

Entre sus joyas de la corona se destaca el centro comercial Bal Harbour Shops (www.balharbourshops.com) que, de acuerdo con la revista Women’s Wer Daily, ostenta el no despreciable récord de tener las mayores ventas por metro cuadrado en Estados Unidos. Y lo logra con marcas tan exclusivas en el mundo de la moda como Neiman Marcus, Prada, Hermes, Oscar de la Renta, Gucci, Cartier y Bvlgari. De hecho, estas tres últimas nunca habían tenido tiendas dentro de centros comerciales. Sólo hicieron esta concesión para estar cerca de la selecta clientela que recorre los espacios abiertos de Bal Harbour Shops.

Junto con los diseñadores de moda, también hacen presencia en este lugar las grandes firmas joyeras y relojeras del mundo. De hecho, Bal Harbour Shops se precia de poseer la exhibición más grande de joyería fina que existe sobre la faz de la Tierra, la cual está representada por marcas de la talla de Tiffany, Chopard, David Yurman, Graff o Harry Winston.

Cada una de estas tiendas, junto a deliciosos restaurantes tipo Carpaccio ―de obligada reservación, pues todos los días hay filas para acceder a su exquisito menú italiano― o La Goulue ―francés hasta la última fibra, gracias a la carta diseñada por el chef Christian Delouvrier, responsable del éxito de una vieja gloria de la restauración en Nueva York (Lespinasse)―, cumple a cabalidad con el sueño de Stanley Whitman, el creador del centro comercial. En los años 60 él tuvo la visión de crear aquí, en el naciente destino favorito de los viajeros con mayor poder adquisitivo, un espacio dedicado exclusivamente a los almacenes de lujo, algo que en su momento fue considerado una locura.

Otras joyas que hacen parte del selecto encanto de Bal Harbour son sus hoteles exclusivos. El más tradicional de todos es el Sea View (www.seaview-hotel.com), creado en la década de los 40 y que aún hoy, a pesar de las concesiones que ha hecho a las comodidades de la hotelería moderna, conserva cierto encanto retro que lo convierte en favorito de figuras como Julio Iglesias y Shakira. Su sofisticación, privacidad y elegancia lo convirtieron en su momento en el refugio apetecido por un peso pesado de la cosmética: Estée Lauder.

En contraste con el estilo clásico del Sea View, a pocas calles de él se levanta el muy contemporáneo Hotel Regent Bal Harbour (www.theregentexperience.com). Se trata de un imponente edificio que alberga 124 habitaciones, delicadamente decoradas con una tendencia oriental, dispuestas para la complacencia de los huéspedes. Cuenta con finos detalles como paredes tapizadas en cuero, espacios que ostentan obras de arte elaboradas exclusivamente para el hotel y avaluadas en 4,5 millones de dólares, el primer spa de la marca Gerlain en Estados Unidos, una suite presidencial que incluye cava de vinos, una pequeña sala de cine y una oferta gastronómica protagonizada por la cocina mediterránea. Estas características le valieron al Regent Bal Harbour ser incluido en el listado de los 30 mejores nuevos hoteles del año 2008 en la revista Travel&Leisure.

En 2011 un nuevo hotel se sumará a los dos anteriores. Se trata del St. Regis (www.stregisbalharbour.com), heredero de una tradición hotelera impecable, que no sólo prestará servicios de alojamiento, sino que a su vez contará con dos torres de condominios, lujosamente diseñados para el deleite de sus habitantes. Las unidades residenciales de este proyecto se venden desde los 1,9 millones de dólares en adelante y en ellas ya han invertido personajes como la presentadora argentina Susana Giménez y el cantante mexicano Luis Miguel.

Tal sentido del lujo y la exclusividad es el que ha convertido a Bal Harbour en lo que es: el destino obligado para quienes hacen parte de las listas de quién es quién en el mundo, interesados en disfrutar de la buena vida y tienen el dinero suficiente para hacerlo con estilo. Para ellos es el código 33154 de la siempre soleada ciudad de Miami.

www.balharbourflorida.com