¿Las ciudades son de las personas o las personas de las
ciudades? En un mundo globalizado, donde las fronteras
tienden a desvanecerse y las migraciones a aumentar,
es difícil saber cuál es cuál. Pero lo cierto es que una
importante proporción de la gente que habita el planeta
vive en ciudades. Unas pequeñas, otras más grandes
y no faltan las megalópolis. Lo que hace que citadinos
como nosotros nos sintamos a gusto donde vivimos estáíntimamente ligado con nuestro entorno.
Las ciudades tienden a crecer cada vez más y Ciudad
de Panamá no es la excepción, más aún si le sumamos
el boom inmobiliario que está viviendo. Vislumbrando
solo los siguientes cinco años, podríamos decir que la
metamorfosis que se nos avecina es casi inimaginable
para muchos, pues su impacto en nuestro diario vivir
será de grandes dimensiones. De suma importancia es
que las autoridades competentes y los promotores de
proyectos asuman su responsabilidad frente al impacto
que estos nuevos desarrollos tendrán sobre sus futuros
inquilinos y los demás citadinos —pensando incluso en
posibles catástrofes como incendios o temblores—;
considerando el tráfico, las invaluables y necesarias
zonas verdes, las aceras peatonales, las vías de acceso
y circulación, el suministro eficiente de agua potable y
energía, así como las plantas de tratamiento de aguas
grises y negras; que deberán ser proyectadas con
una clara conciencia “verde”, para que en el futuro
cercano podamos disfrutar de una ciudad que, antes
que devorarnos, nos permita continuar viviendo a gusto
en ella.
El ordenamiento y la planificación urbana en un gran Plan
Maestro son una imperiosa necesidad. Abogamos por
ello en nombre de muchos, de la mayoría. |