En el año 2010 los ojos del mundo se volverán una vez más hacia Panamá por cuenta de una obra magnífica, en donde la ciencia y las artes se unirán para resaltar las riquezas de los ecosistemas del país. Se trata del Museo de la Biodiversidad, que estará emplazado en la Calzada de Amador, justo a la entrada del Canal por el Océano Pacífico.
Diversas entidades han unido sus esfuerzos para hacer del museo una realidad. Entre ellas se encuentran la Fundación Amador, organización sin ánimo de lucro que nació precisamente con el propósito de darles a los panameños y al mundo un centro donde se rindiera tributo a la biodiversidad del país, que tanto ha contribuido al planeta. De igual manera colaboran en el proyecto la Autoridad de la Región Interoceánica, el Banco Nacional, el Towerbank, la Fundación Sam Kardonski y dos prestigiosas instituciones que brindan su acompañamiento científico: la Universidad de Panamá y el Instituto Smithsonian.
Gracias a esta unión de intenciones, en dos años los residentes de Panamá y sus visitantes se encontrarán frente a un edificio magnífico diseñado por el arquitecto Frank Gehry, responsable a su vez de otra obra arquitectónica sin precedentes: el Museo Guggenheim de Bilbao, en España. Contará con un área de 4.000 metros cuadrados, donde se podrá vivir la experiencia de rendirle tributo al arte, la ciencia y la vida. La exhibición estará dividida en ocho galerías diseñadas en secuencia por Bruce Mau Design, en cada una de las cuales existirán modelos funcionales que permitirán transmitir al público las ideas científicas de una manera fácilmente comprensible.
La galería que dará la bienvenida a los visitantes será la de la Biodiversidad, representada en una rampa que conduce directamente a las riquezas naturales del país. En Panamarama, el segundo de los espacios, catorce pantallas gigantes proyectarán presentaciones audiovisuales sobre esas mismas riquezas.
Acto seguido se podrá apreciar la exhibición titulada Construyendo el Puente, en donde el visitante podrá apreciar la estructura de tres esculturas tectónicas de catorce metros de altura, que rinden tributo al fenómeno geológico que hizo posible el Istmo de Panamá. Por su parte, las especies animales tendrán su espacio en las galerías El Gran Intercambio, dedicada a los especimenes que compartieron Norte y Suramérica a raíz de la formación del Istmo, y Océanos Divididos, dos acuarios semicilíndricos que representan la evolución del Atlántico y el Pacífico después de quedar irremediablemente divididos por la aparición del territorio panameño.
Por supuesto que el ser humano es parte importante de la biodiversidad, pues contará con su propia galería en el museo, llamada La Huella Humana, que estará en un espacio abierto con 16 columnas que narrarán la historia no sólo de la presencia del ser humano en el país, sino además su interacción con los recursos naturales que éste tiene para ofrecerle.
Cerrarán la exhibición las galerías La Red Viviente y Panamá es el Museo. En la primera, una curiosa escultura, mezcla de planta, animal, insecto y microorganismo, será una clara muestra de qué no existen especies más importantes que otras y cómo todas interactúan para hacer posible la vida en la Tierra. La segunda galería reflejará la constante relación de la biodiversidad panameña con el resto del mundo, y permitirá una conexión entre el museo y los demás rincones del planeta a través de una red virtual.
Junto con las galerías de exhibiciones permanentes, el Museo de la Biodiversidad contará con servicios adicionales como un atrio público, un área para exposiciones temporales, tienda, cafetería y un parque botánico diseñado por la paisajista Edwina von Gal, que servirá de escenario para las exhibiciones exteriores.
Si bien el museo será una realidad gracias a la unión de las entidades que hemos mencionado anteriormente, lo cierto es que ante todo será un patrimonio de los panameños, sus principales partícipes. Lo serán los ejecutivos, los hombres de la banca, el ciudadano de la calle, las amas de casa y los artistas, quienes han sido los primeros convocados para que su obra haga parte de este ambicioso proyecto. Y lo harán mediante el concurso Arte Innova Panamá 2008: Prisma de Vida, organizado por el Towerbank en asocio con el Museo de la Biodiversidad.
En él, los artistas tendrán la oportunidad de enviar sus propuestas para ilustrar la diversidad de especies que habitan el país. La ganadora quedará plasmada en el gigantesco vitral que dominará la Galería de la Biodiversidad. Este es un honor reservado para los artistas panameños, quienes así demostrarán que la ciencia no está alejada del arte; por el contrario, se encuentran y se complementan con el fin de rendir tributo al genio del hombre y la riqueza de los ecosistemas que lo rodean. Esta reflexión, en últimas, será el gran legado del Museo de la Biodiversidad para Panamá, y de Panamá para el mundo.
www.biomuseopanama.org |