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La primera dama de la moda
 

Moda

La primera dama de la moda

 
Por Diana Herrera Rusinque
Fotos: Mercedes-Benz Fashion Week
La primera dama de la moda
La primera dama de la moda
La primera dama de la moda
 

El título que acompaña a este artículo sólo puede ser atribuido a una mujer, que cumple la doble condición de ser venezolana y uno de los íconos de la ciudad de Nueva York. Su cabello rubio, su infaltable camisa blanca, su porte y creatividad hacen parte de su sello único y personal. Su nombre: Carolina Herrera. Su pasión: la imagen de la mujer contemporánea.

La elegancia y sobriedad de sus diseños cautivaron la atención del público internacional desde el momento en que dio a conocer su primera colección en 1980. Sus propuestas de estilo clásico, en donde hasta la más hermosa de las prendas no opacaba la esencia de la mujer, contrastaron de manera contundente con las tendencias de la época provenientes de París y Milán, marcadas por los excesos. Carolina desde un primer momento quiso marcar la diferencia; y a fe que lo logró.

Hasta ese instante era poco lo que se sabía de ella: su niñez en una familia de clase social alta en Caracas, y su matrimonio en segundas nupcias con el aristócrata Reinaldo Herrera, gracias al cual se convirtió en una de las socialités más reconocidas de Nueva York.

Después de aquella primera colección, de sus creaciones para novias, de su línea de perfumes y de convertirse en la diseñadora favorita de Jacqueline Kennedy Onassis, ya pocos se interesaron por su esposo para concentrarse en ella.

Fue entonces cuando se descubrió que el de la moda no era un universo nuevo para Carolina. Más bien lo descubrió a la tierna edad de trece años, cuando su abuela la llevó a presenciar un desfile de Balenciaga en París. Desde entonces las prendas y su diseño permearon su estilo de vida, hasta convertirla en presencia frecuente de cuanto listado referente a las mujeres mejor vestidas del mundo se publicaba.

Fue Diana Vreeland, editora de la revista Vogue, junto con el conde Rudi Crespi, quien la convenció de trasladar su gusto exquisito a sus propios diseños y aventurarse con una primera colección. Fue el principio de un emporio bautizado con su nombre, o con las mundialmente conocidas siglas CH, que hoy está avaluado en 410 millones de dólares y cuenta con setenta tiendas alrededor del planeta, una de las cuales fue abierta recientemente en Bogotá.

A estas cifras se suman los nombres de mujeres ampliamente conocidas, que han convertido a la marca Carolina Herrera en su sello de distinción. La más famosa de todas ha sido sin duda alguna Jackie O. A su lado se destacan igualmente Renee Zellweger, Salma Hayek, Courtney Cox, Stockard Channing y Jennifer Connelly. Sus identidades se conocen porque ellas se han dado a la tarea de anunciar públicamente su preferencia por los diseños de la venezolana; porque si fuera por Carolina, estos nombres nunca se habrían conocido. Su absoluta reserva con respecto a sus clientas es tan famosa como sus creaciones.

A propósito, éstas se han caracterizado desde la primera colección no sólo por su sobriedad y elegancia, sino por responder a la coyuntura que atraviesa la sociedad contemporánea al momento de su lanzamiento. Para entender este principio basta con apreciar la pasarela presentada por Carolina Herrera en la más reciente versión de la Semana de la Moda de Nueva York, donde dio a conocer su propuesta para la temporada Otoño-Invierno 2009/2010.

Por medio de ella expresó su opinión frente a los tiempos de crisis que vive la economía internacional. Al pesimismo y la preocupación respondió con diseños que hacen referencia a la opulencia arquitectónica del siglo XVIII y basados en materiales como el ante, los tejidos superpuestos, la seda, el encaje y el jacquard. Según sus propias palabras, lo hizo porque “cuando la economía no es tan buena, hay que lograr hacer algo aún más especial. Hay que atraer a las mujeres que compran tu ropa con algo tan especial que necesiten tenerlo. No puede ser algo para todo el mundo. Tiene que ser algo para que esta mujer que se compra algo en Carolina Herrera se sienta bella”.

Y sin duda la marca CH logra su objetivo. Vestir una de sus creaciones ―hasta la más discreta de ellas― rodea con un aura de glamour y elegancia a quien lo luce. Es como si por un milagroso efecto se trasladara a su ser la esencia de la diseñadora, imprimiéndole las características que la han convertido en una de las figuras más influyentes de la moda en el último siglo. Ella sabe vestirse a sí misma y a los demás. Por eso el título de primera dama nunca será demasiado ostentoso para Carolina Herrera.

www.carolinaherrera.com

 
 
 
 
Teléfonos: (507) 214-4207 / 214-6720